El transportista paga al conductor, los costes fijos del vehículo y la capacidad perdida para otro servicio. Aun así, el cálculo suele incluir solo el tiempo puro de conducción.
En una línea regular, la espera puede estimarse con datos propios. No hace falta usar el peor día, pero tampoco un cero optimista. Un promedio razonable revela si el servicio es rentable.
Ante un incidente ayuda pactar una tarifa de espera. Debe quedar claro desde cuándo se cuenta, quién la confirma y qué importe se aplica.
Si una frontera añade una media de 75 minutos y el coste interno del conjunto es 38 € por hora, cada cruce incorpora 47,50 €. En veinte viajes mensuales son 950 €, aunque el cuentakilómetros no registre nada.
Fuente oficial: European Commission — Border management
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