El consumo cambia con el peso, el perfil de la ruta, el clima, la velocidad y la calefacción o refrigeración. El mismo camión puede rendir de forma muy distinta en dos rutas.

La ubicación y potencia de carga son claves. Si el conductor espera un cargador libre o carga lentamente cuando debería estar en muelle, el ahorro energético se pierde pronto en la espera.

Los mejores resultados se obtienen en líneas estables, con regreso a la base y kilometraje diario conocido. Conviene empezar la electrificación donde la operación pueda repetirse y medirse.

Un camión con 360 km teóricos de autonomía no dispone de esos 360 km en cualquier jornada. En una línea de 280 km, frío, 22 toneladas y un 15 % de reserva pueden obligar a cargar 45 minutos; ese tiempo debe entrar en el turno.

Fuente oficial: European Commission — AFIR

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