Al valorar una oferta es fácil centrarse en el precio por kilómetro cargado. Si no hay carga de retorno, la tarifa real del recorrido completo puede ser mucho menor.
Prometer que quizá aparezca una vuelta no es un cálculo. Primero debe mostrarse el resultado sin ella y después una variante con una probabilidad realista de otro trabajo.
Los mejores datos son los propios: en qué rutas aparece retorno, a qué precio y cuántos kilómetros en vacío hacen falta.
Una oferta de 780 € para 420 km cargados parece pagar 1,86 €/km. Si el retorno suma 260 km vacíos, el ingreso real cae a 1,15 €/km sobre 680 km, antes de descontar costes.
Fuente oficial: Eurostat — Road freight transport
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