Lo más común no es perder todo el CMR, sino un sello ilegible, una firma ausente o una foto inutilizable.
El conductor debe revisar el documento allí mismo y enviarlo según un proceso uniforme. La oficina podrá corregir antes de que esté a cientos de kilómetros.
Una copia digital puede iniciar la facturación aunque el original llegue después. Se busca reducir días entre entrega y cobro, no añadir administración.
Un CMR ilegible retrasa una factura de 2.300 € siete días. En treinta entregas mensuales, corregir la foto antes de salir del muelle puede liberar una cantidad relevante de capital sin vender un viaje más.
Fuente oficial: UNECE — CMR
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