Treinta, sesenta o noventa días no son solo un dato de la factura. Durante ese periodo el dinero está inmovilizado y no puede utilizarse en la siguiente operación.
Con un cliente nuevo hay que valorar el precio, su historial de pagos y cómo gestiona reclamaciones. Una tarifa alta no ayuda si la factura vence sin pagarse.
El coste financiero puede incorporarse al precio o reducirse mediante anticipo, plazo más corto o factoring. Cada solución tiene su propio coste.
Una factura de 4.800 € cobrada a 75 días obliga a financiar combustible, salario y peajes durante dos meses y medio. Con un coste anual del dinero del 7 %, solo la financiación ronda 69 €, antes del riesgo de retraso.
Fuente oficial: European Commission — Late payments
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