El mantenimiento preventivo se aplaza fácilmente cuando el vehículo factura y la agenda está llena. Precisamente entonces una parada imprevista causa más caos.
El intervalo kilométrico no basta para todos los componentes. También sirven horas de motor, antigüedad, avisos de avería e historial del vehículo.
La empresa debe comparar paradas planificadas e imprevistas. Si se repite una avería, hay que cambiar el control, no limitarse a pagar otra factura.
Una avería en ruta puede sumar 650 € de asistencia, 900 € de reparación y 500 € por el servicio perdido. Frente a 2.050 €, una parada preventiva de 280 € deja de parecer cara.
Fuente oficial: European Commission — Roadworthiness
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