Una inspección visual detecta una gran fuga, no una pérdida lenta. En un conjunto con varios ejes, las pequeñas diferencias se multiplican y desperdician combustible.
El sistema de control ayuda, pero no sustituye la reacción. Si nadie evalúa las alertas, la empresa solo recoge más datos sin ahorrar.
Conviene seguir la presión junto con el consumo y la vida útil de los neumáticos. Tras unos meses se verá qué vehículo o eje exige más atención.
Una desviación media de presión que eleve el consumo apenas un 1 % añade unos 31 litros cada 10.000 km en un vehículo de 31 l/100 km. A 1,55 € por litro son 48 € por camión, sin contar el desgaste irregular.
Fuente oficial: European Commission — Tyres
¿Ha encontrado un error o tiene algún comentario? Escríbanos a info@impress.media.