Durante años, una furgoneta de 3,5 toneladas cruzaba fronteras con mucha menos carga administrativa que un camión. Para vehículos de más de 2,5 toneladas en transporte internacional remunerado o cabotaje, esa diferencia se ha reducido.
No se trata solo del tacógrafo inteligente de segunda generación. Hay que planificar tiempos de conducción, descansos, tarjeta del conductor y otros trabajos. Un servicio exprés puede dejar de ser viable cuando se incluyen las pausas legales.
Conviene revisar cada vehículo: masa máxima autorizada, tipo de trabajo y países visitados. El reparto nacional y un transporte internacional de pago no son el mismo caso.
Una auditoría breve de la flota y tiempos realistas en la oferta cuestan menos que una inspección o un viaje calculado con horas imposibles.
Fuente oficial: European Labour Authority
¿Ha encontrado un error o tiene algún comentario? Escríbanos a info@impress.media.