Una ruta corta puede parecer muy rentable hasta incluir el tiempo en las instalaciones. Con varias paradas, la espera puede costar más que la propia conducción.

Conviene registrar llegada, inicio de carga, salida y causa del retraso. Sin horas exactas es difícil facturar la espera y el cliente puede verlo como una estimación.

Las condiciones deben indicar cuánto tiempo incluye el precio y qué tarifa se aplica después. El conductor necesita además una forma sencilla de acreditar la espera.

En un trayecto de 140 km, dos horas y media de muelle pueden superar el tiempo de conducción. A 35 € por hora de vehículo y conductor, la espera consume 87,50 € de una tarifa que parecía cómoda.

Fuente oficial: IRU

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